lunes, 28 de junio de 2010

~25.

La chica de las pecas, aquella que soñaba con poder volar en una estrella fugaz.
Viajaba por una carretera cualquiera, en un coche cualquiera. Pero lo importante es que esa no era una noche cualquiera.
Era la noche, su noche, en la que la Luna brillaba más que nunca, transmitiéndole toda su magia.
Ella contemplaba el cielo oscuro con suaves trazos repartidos por él convertidos en nubes, que bailaban alrededor de esta, aquella gran Luna que la observaba y sonreía desde lo alto.
Relámpagos y truenos eran la banda sonora, marcando el ritmo de una danza hacia la inmortalidad. 
Parte del poder de la Luna, de esa luz que desprende; calidez y vida, descendía en forma de relámpagos en dirección al suelo, con el fin de expandirse por el territorio de los mortales y darles un pequeño regalo que solo algunos saben apreciar.


La chica de las pecas quería salir del coche y correr sin rumbo alguno.
Mojar su pelo bajo la lluvia y sentirse viva una vez más.
El mejor de los regalos para ella era algo tan simple como poder contemplar una bonita noche, y disfrutarla, disfrutar de esta como nadie más sabe.








TORMENTAS DE VERANO.
Gran regalo de la madre natura :)






Little M.

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